martes, 26 de febrero de 2013

INTRODUCCIÓN MEMIMO



En numerosas ocasiones hemos oído a nuestros clientes en consulta frases como: “Me encuentro triste y no tengo motivos para estarlo” “Por las mañanas no tengo ganas de levantarme” “Todo el día me encuentro cansado”, “Llevo una temporada durmiendo fatal”, “Pensar en ir al trabajo me produce ansiedad”, “Hace un mes que vengo sufriendo casi a diario, ataques de pánico” “No me siento a gusto con nada”, “No soy feliz”.


Después de una exhaustiva evaluación mediante entrevistas y cuestionarios, el diagnóstico no es que padecen un trastorno depresivo, es que no son felices, se ha roto su equilibrio emocional. Nuestro organismo no solo lucha por mantener un equilibrio de su cuerpo (fisiológico) sino también de su mente (emocional), cuando este equilibrio se rompe, es cuando se siento mal, triste, abatido, desesperanzado ante los problemas, en una palabra……INFELIZ.

Desde MEMIMO, vamos a explicar que ocurre en nuestro cerebro cuando pensamos de ese modo negativo, entenderán por qué somos infelices.


Desde MEMINO, también le explicaremos que hacer para que nuestro cerebro recobre la felicidad perdida o aprenda a ser feliz si anteriormente no lo fue. 


No tenemos la llave de la felicidad, pero sí quizá el camino para que a usted le sea más fácil encontrarla y comience a disfrutar de una vida donde lo positivo desplace a lo negativo.



¿Nos acompaña?


Imagine de que vuelta al hogar y tras  una dura jornada de trabajo, aparece ante usted un hada mágica que volando, volando lo transporta y deposita lentamente en un lugar mágico, rodeado de naturaleza, unos paisajes de coloridos intensos, donde el cantar de los pajarillos es el único sonido que el ser humano percibe, donde existen  unas acogedoras piscinas termales, con música relajante, una luz tenue y cálida. Usted se sumerge en sus templadas y transparentes aguas, unas ligeras ondulaciones del agua, masajean su cuerpo y poco a poco….lentamente, usted se va relajando. Siga relajado….un poco más, no piense en nada….sólo disfrute el momento, la música sigue sonando, sólo para usted, da unas cuantas brazadas, atraviesa la piscina y vuelve a quedarse quieto….se relaja de nuevo. Ya relajado, sale del agua, la temperatura en el lugar es agradable, se tumba en una cómoda camilla y unas manos le practican un masaje terapéutico, con aceites perfumados. Siga relajado….un poco más…más…hasta quedar en tal estado de relajación que alcanza en ese momento la …FELICIDAD ¡!


¿Lo consiguió? Si fue así, Felicidades ¡!


Si no lo consiguió del todo, quizá le falte un poquito de práctica, pero será capaz de conseguirlo la próxima vez que lo intente.


Es el momento de preguntarnos: ¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando no somos felices? 


De entre las emociones que experimenta el ser humano, la ansiedad, surge de forma automática ante  situaciones que consideramos amenazantes o peligrosas, nos prepara para la lucha o para la huida de dicha situación. Nuestro organismo cuando detecta un peligro, activa un sistema de alarma y se desencadenan una serie de reacciones fisiológicas. El miedo al dolor psicológico provoca las mismas reacciones fisiológicas que el miedo al dolor físico  Este sistema de alarma se encuentra alojado en nuestro cerebro, en el sistema límbico y sólo se activa cuando detecta una verdadera situación de peligro. Dentro del sistema límbico, se encuentra una estructura denominada amígdala, encargada de controlas las emociones principales como afecto, agresión y miedo. Es la principal detectora de peligro así, cuando se activa desencadenan miedo y ansiedad, poniendo a la persona que está en peligro en situación de huir de él. En la actualidad, las personas sufrimos un gran número de amenazas psicológicas, derivadas de grandes situaciones de estrés, como pérdida de estatus, de pareja, de prestigio, etc. A pesar de que estas pérdidas no requieren una respuesta física inmediata, cuando nos sentimos amenazados en este sentido, nuestro cuerpo se prepara para la lucha o la huida. Así, una persona que sufre un ataque de pánico, está experimentando  una reacción exagerada de la respuesta de lucha o de huida, cuando sentimos estas situaciones de miedo, liberamos grandes cantidades de una sustancia denominada adrenalina.



Estas reacciones involuntarias están controladas por el denominado sistema nervioso autónomo, que es el regulador de los procesos vitales. Se divide en:





  1. Sistema nervioso simpático

       2. Sistema nervioso parasimpático

  • El Sistema Nervioso Simpático, es el que nos prepara para la acción, es el que media en la respuesta de estrés y en nuestras conductas de lucha y de huida. Es el responsable de que en estas situaciones aumenten la frecuencia de latidos del corazón, se dilaten las pupilas, exista una excesiva sudoración en manos, axilas y cara, también estimula las glándulas suprarrenales, que liberan cortisol (neurotransmisor responsable del estrés y de la depresión), también es el responsable de que exista homeostasis en nuestro organismo (autorregulación) para que funcione de modo adecuado. Emociones intensas afectan a determinadas glándulas que segregan ciertos tipos de hormonas provocando perturbaciones; así el hipotálamo cuando se ve afectado por emociones, se estimula provocando perturbaciones en la tiroides (hipertiroidismo), provocando adelgazamiento en la persona, el sistema reproductor también puede verse perturbado al alterarse las hormonas sexuales.
  • El Sistema Nervioso Parasimpático, por el contrario es el que nos prepara para el descanso, para la relajación. Es el encargado de regular las actividades que conservan y restablecen la energía de nuestro cuerpo. Es por tanto, cuando este sistema provoca perturbaciones de tipo somático cuando estaremos ante una grave patología ya que no disponemos de energía para superar los desarreglos provocados. La persona notará la presencia de síntomas, tales como: insomnio, fatiga, angustia, sensación de globo en la garganta, contracturas musculares, vértigos, fobias, dolor de estómago, excitación nerviosa mezclada con debilidad.

Nuestro cuerpo es conveniente que cargue y descargue energía de una forma equilibrada. El proceso sería el siguiente: sentimos emociones, pensamos, realizamos actividades, interaccionamos con las personas. El paso siguiente será contener toda la carga para  asimilar y aprender, sacando la experiencia positiva de todo ello que nos aportará conocimiento, sabiduría, madurez y un crecimiento en el terreno personal y en el terreno social. Después de haber asimilado lo positivo de las experiencias, descargamos por completo dicha carga de energía. El resumen sería: carga de energía- asimilación- descarga de energía. Si esta secuencia se rompe, o no se cumplen todos sus pasos, con gran seguridad aparecerán trastornos físicos y psíquicos, es decir, enfermaremos.




¿Qué podemos hacer para que el sistema esté equilibrado y no enfermemos?


Los acontecimientos de la vida diaria suelen ser fuente de gran estrés, miedo e inseguridades, hay un predominio claro del sistema simpático sobre el parasimpático, con la inmediata consecuencia de una depresión en nuestro sistema inmunológico. Los sistemas simpático y parasimpático son antagónicos, ambos están presentes en cada uno de los órganos, ejerciendo una función estimuladora (vía simpática) o inhibidora (vía parasimpática). 


Si usted se encuentra apático, triste, infeliz, ya ha aprendido que el motivo es que su   actividad parasimpática le ha ganado la partida a su actividad  simpática, ha llegado el momento en que aprenda a nivelar ambos sistemas nerviosos, ambos son complementarios y funcionan en oposición natural, para recuperar la felicidad y disfrutar de los placeres cotidianos, lo habremos conseguido cuando los dos sistemas nerviosos queden en tablas. Por ello, la enfermedad es como un mensaje que nuestro cuerpo nos transmite para avisarnos que “algo no funciona”, que los niveles de carga y descarga de energía han sufrido una descompensación, en nuestro sistema psíquico algo falla, en los procesos de asimilación, integración y eliminación de nuestro mundo emocional.



Las endorfinas, analgésicos endógenos o sustancias químicas producidas por el propio organismo, muy similares en su estructuras a los opioides: opio, morfina o heroína, pero sin los efectos negativos de las mismas. Estas sustancias químicas cumplen una función muy importante en el control de las conductas emocionales. Son el vehículo material del placer, la euforia, la felicidad y el alivio del dolor, generan sensaciones placenteras, aumentan la secreción de acido gástrico, relajan la musculatura del estómago, estimulan la liberación de dopamina. En los estados de ánimo, las endorfinas están ligadas con nuestro subconsciente, por lo tanto son capaces de producir fantasías, inspiración, imaginación, creatividad, etc.

¿Qué tiene en común besar a la persona amada, recordar un momento feliz y practicar ejercicio físico? En las tres actividades mencionadas, nuestro organismo genera endorfinas, esas pequeñas descargas eléctricas, que nos hacen sentir felicidad.


 Cuando besamos, acariciamos y abrazamos las “felices endorfinas” también se alegran y se estimulan, esto contribuye a eliminar muchos dolores, insomnio, estrés y estados depresivos.


Si recordamos un momento feliz, pensamos en un proyecto futuro o incluso imaginamos una historia, las endorfinas se liberan y nos acompañan a soñar, se alegran y hacen que nuestra felicidad aumente.


Cuando el ejercicio físico se prolonga a un nivel moderado o de alta intensidad, o el cuerpo está bajo un estado de estrés extremo, las endorfinas se colocan ropa de deporte, se liberan de su encierro y nos acompañan en la actividad física.



Como ven, les hemos puesto sólo tres ejemplos de situaciones en  las que se produce una liberación de esa “hada mágica” a la que ya le hemos puesto nombre –endorfinas-  que al principio de estas hojas nos transportaba en un vuelo imaginario a un bosque, a un paisaje, a unas aguas templadas, en las  que nosotros mismos aprendimos a relajarnos. 


Existen muchos ejemplos más, queda mucho por saber de esas hadas mágicas, donde se encuentran ,cómo nos pueden acompañar, como nos pueden ayudar y lo que es más importante, cómo hemos de llamarlas para que estén a nuestro lado cuando realmente las necesitemos.


Si has llegado hasta este renglón, es que realmente quieres aprender a mimarte, quieres ser un MEMIMO, sigue con nosotros, te enseñaremos el camino para conseguirlo y……..te prometemos que al final del mismo, cuando ya divises una pequeña luz….tras ella encontrarás la FELICIDAD, esa que tú mismo habrás sabido hallar ¡!!!!

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